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19.3.13

La importancia del padre.

En el psicoanálisis, el papel del padre se ha analizado y estudiado en profundidad, entendiéndose su importancia desde la teoría y desde la clínica.

Tercero en la relación originaria, el padre es quien separa al hijo y a la madre que desde el inicio están implicados en un vínculo simbiótico.

Lacan introdujo el término "Función paterna", exponiendo que es desde esta figura que se impone la Ley, lo prohibido, como gérmen que luego dará lugar a un código interno desde el que se diferenciará lo permitido y lo vetado. Porque con su presencia, señala que esa relación indiferenciada no es posible. Señala que la madre no es todo para el bebé ni el bebé todo para la madre, porque más allá del amor entre ambos, se erige un mundo amplio con más cosas, con más personas, donde el incesto está prohibido y dónde existen otras personas a quienes amar y desear.

Pero también calmará, porque lo que en un principio es vínculo necesario e indiferenciado entre la madre y el bebé, debe dar paso a la separación, para que el niño o la niña, en esa diferencia, sea capaz de contruírse como sujeto individual.

Si ya Freud hablaba de la angustia como respuesta a la ausencia de la madre (algo que se verifica a diario cuando observamos el comportamiento de los niños pequeños), Lacan fue más allá, y se refirió a la angustia como producto de la falta de tal separación. Es decir, que esas madres hiperpresentes, todopoderosas, voraces, acaban asfixiando y dejando a los hijos en un estado de malestar emocional considerable.

La clínica da la razón a ambos:

Hay quienes arrastran un estado angustioso debido a madres ausentes y abandónicas.

Hay quienes arrastran un estado angustioso debido a madres presentes a toda costa.

Como siempre, se trata de alcanzar la medida precisa entre disponibilidad y distancia. Y es la figura paterna la que señala el grado exacto de separación, permitiendo una cercanía pero también una diferencia, porque entre el bebé y la madre se ubica él, deseado por su mujer, presente y real, con otros elementos con los que el niño se identifica, otro modelo del que aprende a estar en el mundo.

Hoy, día del padre, celebramos desde el conocimiento de que un padre real y presente, tercero necesario, es fundamental para la salud mental.


26.3.10

El poder de la palabra

Hace unos días, leí en un periódico gratuito, de esos que reparten en el metro, una reflexión acerca de las palabras. Me pareció interesante porque me permitió, a mi vez, repensar el tema.
Es conocido que el común de la gente, como venía reflejado en el artículo que leí, piense que las preocupaciones, los problemas, los malestares, son incómodos elementos que es mejor dejar de lado.
El famoso refrán de "ojos que no ven, corazón que no siente" hace referencia, justamente a esa creencia.
En la consulta, muchas veces las personas llegan pidiendo olvidar aquello que les preocupa, con temor no sólo a pensarlo, sino también a nombrarlo, como si hablar de ello lo convirtiera en realidad y el silencio constituyese un medio para su desaparición.
De ahí que proliferen técnicas y métodos para el olvido, para pasar página, para hacer borrón y cuenta nueva.
Sin embargo, todos sabemos que ese esfuerzo puede ayudar puntualmente, pero que en el fondo es inútil. Que interna e íntimamente cuando algo preocupa, duele, obsesiona, daña, sigue latiendo y reforzando su presencia, determinando miedos, síntomas, angustias.
Los problemas son reales. Los dolores existen. Las preocupaciones siguen causando malestar hasta que se atiendan y se resuelvan.Y para atenderlas es necesario nombrarlas, permitir que se destapen y pasen a hacerse palabras.
La psicoterapia trata de eso, porque para hacer que los fantasmas desaparezcan no sirve la oscuridad, sino justamente lo contrario: Encender la luz.

17.1.10

Las rebajas de enero

Año tras año, las escenas de multitudes de personas atestando las calles y los Centros Comerciales en busca de “algo” que comprar, no dejan de sorprenderme. Si bien es cierto que para muchas personas el período de rebajas es un momento ideal para adquirir a buen precio productos que necesitan, para muchas otras más bien parece que el mismo hecho de comprar se convierte en necesidad.
En este sentido, la necesidad de comprar parece estar influida por distintas variables. En el plano social, por ejemplo, la incitación a comprar se sostiene en el supuesto de que se obtiene cierto status o prestigio a partir de lo que se tiene, sobre todo si eso que se posee es de una determinada marca comercial.
Por otro lado, nos encontramos con personas para quienes el comprar se convierte en la única manera que encuentran para tratar de apaciguar su ansiedad, su dolor, su angustia e inclusive su soledad. El placer momentáneo de adquirir algo actúa, entonces, como una especie de calmante, como una droga que hace olvidar una crisis o un malestar psicológico sostenido, pero, tal y como sucede con las drogas, el efecto de la compra compulsiva es efímero, sobreviniendo inmediatamente después una profunda sensación de vacío.
En otras palabras, cuando el “ir de tiendas” pierde tanto su objetivo (la satisfacción de una necesidad real) como el placer derivado de llevarlo a cabo y quedan en su lugar la soledad, la angustia o el vacío, estamos ante un hecho sintomático que reclama otro espacio para ser resuelto, esto es, el espacio que un Psicólogo ofrece para escuchar lo que sucede.