5.3.13

Una arqueología de las Pasiones

"Creo que será un tema que nos divertirá, y también nos apasionará, porque de eso se trata en esta aventura, de divertirnos con la palabra, subiéndonos a la barca del lenguaje para dialogar con el pensamiento y descubrir nuevos paisajes. Nos sumergiremos en las raíces etimológicas indoeuropeas, griegas y latinas, de las distintas pasiones para reconocer las limitaciones de nuestra escucha, interrogaremos a la teoría onomatopéyica, hablaremos con Rousseau sobre el origen del lenguaje, escalaremos por las laderas de la Stoa para recuperar las ideas de Panecio y Posidonio en una tertulia donde estarán invitados, por supuesto, Cicerón y Séneca, leeremos con atención el Tratado de las Pasiones de Descartes, escucharemos a Pascal, a Spinoza y a Hobbes, y como siempre, para no perdernos en un laberinto de ideas seguiremos la guía de la letra freudiana"

Este sábado, 9 de marzo, en Madrid ocurrirá esta cita ineludible.

Dialogando con... Adolfo Berenstein

1.2.13

Winnicott

Hace unos días se cumplían 43 años del fallecimiento de Donald Winnicott, uno de los psicoanalistas más originales y vitales del siglo XX.

Pediatra además de psicoanalista, este estudioso extrajo conclusiones de la observación clínica de sus pacientes.

Winnicott analizó en profundidad la relación entre la madre y el bebé, y partiendo de la idea de que todo niño tiene la potencialidad de evolucionar hacia la madurez, la independencia y la  integración, entendió que es esa relación primaria la que facilita o detiene ese desarrollo.

Una de sus frases más memorables de Winnicott resulta tremendamente tranquilizadora frente a todas las conclusiones que antes de él y en tiempos posteriores el psicoanálisis ha expresado sobre el papel materno en la salud o en el padecer mental del ser humano. Así, lejos de sobrexigencias, Winnicott explico algo muy simple: el bebé necesita una madre suficientemente buena. No perfecta. No siempre atinada. Sino simple y llanamente suficientemente buena.

Esta bondad se determina en tres funciones a cumplir por la madre o por quien cumpla su rol:

.-Sostenimiento: que viene a significar la capacidad de la madre para hacerse cargo de su bebé en el sentido emocional, para cubrir sus necesidades y estar disponible.

.-Manipulación: referida a los cuidados corporales que la madre dedica a su bebé y que crearán en él una conciencia positiva de su condición física.

.-Presentación objetal: es decir, la capacidad de la madre para ir mostrándole al niño los objetos de la realidad.

En el tratamiento psicoanalítico Winnicott abogó por crear una atmósfera que en oposición a ese ambiente primario problemático que el bebé padeció y que truncó su desarrollo, esté caracterizado por el sostenimiento.  Sin embargo, se percató, dada su constante actitud observadora, de que esto favorecía una relación de dependencia emocional entre paciente y analista. Y agregó, claramente, que el buen analista (como la buena madre) debe ayudar a su paciente a liberarse de esa dependencia para curarse.

Quizás uno de los rasgos más encomiables de este psicoanalista es su coherencia. Sus conclusiones teóricas, surgidas desde una amplísima experiencia práctica, retornaban siempre a su ejercicio clínico.

En uno de sus textos, "Sostén e interpretación" Winnicott describe los pormenores del análisis de un paciente psicótico. Unos catorce años después de finalizado el tratamiento, Winnicott le escribe una carta  preguntándole por cómo había estado desde entonces. El paciente le responde, contándole de su vida familiar, profesional y laboral. Y Winnicott le vuelve a escribir con simpleza y naturalidad "Me puso muy contento recibir su respuesta... Me impresiona la forma en que usted usó su vida en vez de estar en psicoterapia perpetua. Tal vez eso sea la vida"

Valga esta pequeña reseña como homenaje a este psicoanalista que revolucionó la manera de entender y de abordar el sufrimiento psíquico.




24.1.13

Sor María

Según han señalado los medios, Sor María, la monja imputada en diversos casos de bebés robados, falleció en Madrid el martes 22 de enero sin llegar a declarar en las diversas causas que la señalaban como presunta culpable.

Los delitos que se le atribuían han creado verdadera alarma social. No sólo por lo que han implicado en relación a la separación de los bebés y sus madres, sino también por el contraste de que sea una religiosa quien aparezca como autora de estos hechos.

La monja no acudió al juicio que tenía previsto el día 18 de enero del presente año, alegando problemas de salud. Pero antes, en otra causa, se acogió al derecho a no declarar y después envió  una carta abierta que fue reseñada en los medios.

Su muerte ahora, tras su silencio, deja sin respuestas las múltiples preguntas que las familias afectadas necesitaban hacer para poder cerrar internamente las heridas abiertas hace años.

Este personaje suscita preguntas y abre interrogantes acerca de su condición humana ¿Cómo era Sor María? ¿Qué elementos la impulsaban a actuar?

En las diversas causas abiertas aparecían implicadas más personas: padres adoptivos que pagaban por los bebés o por los gastos de su nacimiento. Personal con poder para hacer desaparecer recién nacidos. Médicos que atendían a las parturientas. Toda una trama que no ha llegado a desenmarañarse hasta hoy y que habría podido resolverse si la monja hubiera hablado y respondido.

Las palabras de quienes la conocieron en aquellos años cuando se puso en marcha la trama para robar niños, coinciden en dibujarla como una persona fría, que trató a los bebés, a las madres biológicas y a los padres adoptivos como objetos.

Por ejemplo, uno de estos implicados, padre adoptivo de una de las niñas, ofrece algunas pinceladas sobre Sor María:  “Pilar nació muy malita. Estuvo 40 días hospitalizada y sor María nos ofreció echarnos para atrás y esperar a otro niño. Yo le dije que no. Aquella niña ya era mi hija”.

Por su parte, una mujer que conoció a la monja en aquellos años la describe como una persona fría  "Me tranquilizó, se mostró muy cercana y me hizo creer que me ayudaría, pero el día del parto se transformó en la mujer fría y autoritaria que en realidad es"

Y sigue relatando un comportamiento en la religiosa que parecen señalarla como alguien carente de empatía y de capacidad de condolerse con el dolor ajeno. Así, afirma que Sor María le dijo "Como te atrevas a protestar, te denunciaremos por adulterio y te quitarán también a tu otra hija".

Estas opiniones y declaraciones bien pueden ser ciertas o ser frases cambiadas para defensa de quienes también podrían estar implicados en los delitos. Personas que vieron como factible pagar por recibir un hijo, quienes pudieron satisfacer su deseo de ser padres comerciando con niños.

O pueden constituir declaraciones falseadas por la rabia de quienes perdieron a sus bebés recién nacidos.

Sin embargo, sí tenemos datos que provienen de la propia Sor María. Actos ejecutados por ella.

En el juicio celebrado en Madrid el día 12 de abril de 2012, Sor María  se acogió al derecho a no declarar y tras no responder a las preguntas del juez, envió una carta abierta. En ella dice

 " Ante las informaciones aparecidas con motivo de mi comparecencia en los Juzgados en calidad de denunciada y la expectación suscitada, pidiendo disculpas si no he sabido atender correctamente a los medios de comunicación,quisiera hacer saber que son completamente falsos los hechos que me atribuyen en la denuncia"

Y cierra diciendo

 "Quiero dar públicamente las gracias de corazón a todas las personas e instituciones de todo el mundo que me han apoyado, dándome muestras de afecto, respeto y consideración, al conocer la situación que estoy pasando y que espero que se resuelva a la mayor brevedad."

Esta actitud y esta palabra sí parecen mostrarla. Negándose a declarar ante el juez, no da respuestas a unas personas sufrientes. Se muestra inaccesible para contestar preguntas que podrían traer la paz arrebatada a quienes vivieron el robo de sus hijos. Ante ellos, calla. Y luego habla al gran público. En una carta abierta donde no dice nada. Donde afirma, sin argumentar, que es inocente y donde luego agradece la consideración de quienes han estado apoyándola.

En este hecho se ve su falta de empatía. Su incapacidad para reparar y su frialdad.

Ahora ha fallecido. El silencio continúa. Ella, que tuvo en su mano la palabra para ayudar a otros a elaborar sus pérdidas, fue consecuente hasta el final con su no consideración de los otros como personas merecedoras de alivio. Como sujetos.